¡Ser pilo no paga si lo público se acaba! #LaEducaciónSeMoviliza

¡Ser pilo no paga si lo público se acaba! #LaEducaciónSeMoviliza Imagen tomada de http://www.colombiainforma.info/la-educacion-se-moviliza/

En 2011, el presidente Juan Manuel Santos emprendió un proceso de reforma de la Ley 30 de 1992 que reglamenta la Educación Superior en nuestro país. Este, que era su primer gran acto de reforma desde que asumiera en 2010 la presidencia por primera ocasión, permitía la generación de lucro en la educación y, contrario a la resolución de la crisis que el modelo de financiación de la ley 30 había generado a las Instituciones de Educación Superior ‒IES‒ públicas, implicaba la profundización de una lógica mercantil y de negocio en la educación, lógica que es responsable de la crisis, pero además contraria a la de los estudiantes que reclaman la educación como derecho.

El proyecto de reforma se convertiría en el detonante del proceso de movilización estudiantil más grande que se pueda recordar en los últimos 40 años, proceso que implicó la articulación del conjunto de las universidades e IES tanto públicas como privadas, en lo que el país conoció como la Mesa Amplia Nacional Estudiantil –MANE‒que logro coordinar y convocar masivas movilizaciones en el marco de un paro nacional estudiantil que obligaría al presidente retirar la propuesta de reforma, que ya hacia trámite en el Congreso de la Republica.

Haber renunciado al trámite de la reforma no significó que Santos renunciara a sus contenidos, y en el año 2014 presentó el Acuerdo 2034 por lo Superior, una política pública que establecía los lineamientos de procesos de reforma, ya no generalizados—de manera que pudiera confrontárselos nacionalmente—, sino localizados y particularizados, dispersando así las luchas estudiantiles y permitiendo abrir paso a la mercantilización de la educación.

En el año 2011, el Sistema Universitario Estatal –SUE– registraba una deuda acumulada desde 1992 por el Gobierno Nacional con las IES públicas que ascendía a 11 billones de pesos; en 2017, esa deuda se calcula ya en 16.5 billones. Así que, además de avanzar en su mercantilización, la educación perdió en estos años espacio de relevancia en la agenda pública, la crisis ganó terreno y se profundizó en todas las instituciones.

El 27 de agosto de este año el Comité Nacional de Representantes Estudiantiles –CNRE– de la Universidad Nacional de Colombia decidió convocar a una movilización nuevamente de carácter nacional, en cuyo marco el sector estudiantil se manifestó contra el anunciado recorte del presupuesto de Ciencia y la Tecnología. Luego, el 17 de septiembre y reunidos en la Universidad Tecnológica del Choco, más de 50 líderes universitarios decidieron llamar a la movilización estudiantil, bautizando el encuentro para ese 4 de octubre con el nombre de La Educación se Moviliza. La intención era clara: recuperar el espacio perdido y volver a posicionar a la educación como un tema central en la agenda pública y en la lista de prioridades de nuestro país.

Las razones —además del recorte presupuestal del 40% para ciencia y tecnología—tienen que ver con la anunciada intención del Gobierno Nacional de aumentar para 2018 en 900.000 millones de pesos el presupuesto del ICETEX, institución que endeuda a los jóvenes y familias colombianas. A lo anterior se agrega el trámite que hace en el Congreso de la República un proyecto de ley que convierte en política de Estado el programa ser pilo paga, es decir, que obliga a los gobiernos futuros a darle continuidad y aplicación, sin que se hayan resuelto hasta ahora los cuestionamientos que se han planteado desde su inicio y durante los tres años de su aplicación, esto es, el desvío de recursos públicos a IES privadas en más de un 90%; infectividad del gasto de dichos recursos con una relación de un estudiante en el programa con la financiación que podrían tener diez en las IES públicas; reproducción de la inequidad social y de la inequidad dentro del sistema educativo, entre otros, haciendo que la reestructuración del programa fuera una de las consignas más sentidas. De igual manera, se demanda un aumento progresivo de la financiación estatal a las IES públicas del país que permita superar el estado generalizado de crisis en el que se encuentran.

Llegó el día de la movilización, 4 de octubre, y a los estudiantes se sumaron profesores, trabajadores, rectores y administrativos de las IES. El resultado fueron 25.000 personas de más de 40 IES (al menos 11 de ellas privadas) de todo el país, que llenaron las calles de las principales ciudades. La movilización—que en Bogotá llegó hasta la sede del Ministerio de Educación— dejo una carta dirigida a la ministra, en la que se le solicita atención a los puntos anteriores y que asuma su papel encabezando un proceso de resolución del mencionado estado de crisis de la educación superior.

La ministra no respondió a la carta, al menos no formalmente; al contrario, ha salido a anunciar la profundización del modelo de financiación a la demanda por la vía de los créditos sin ningún tipo de alivio a las IES públicas del país, con lo que se seguirá permitiendo el deterioro de la oferta educativa. Ello demuestra una vez más, ahora en el cierre del presente gobierno, lo que había expresado el presidente en su primer periodo y que los estudiantes lograron derrotar, esto es, que para ellos la educación no es un derecho, no debe tener un carácter público, autónomo y de calidad, sino que constituye un privilegio exclusivo de quien tiene el “talento”,ocultándonos que ante la exclusión progresiva el único “talento” que prima es el económico: todos los demás es producto de nuestro entorno social, cultural, familiar y, fundamentalmente, educativo.¡Y ese es justo el que se restringe!

Debido a lo anterior, en muchas universidades, IES y ciudades de todo el país se preparan nuevas acciones de movilización y protesta que permitan derrotar los propósitos del presidente y su ministra y llamar la atención de la sociedad colombiana sobre el lugar preponderante que debe ocupar la educación. La siguiente cita es el 12 de octubre en todas las universidades del país. En Bogotá, vamos a llenar la Plaza de Bolívar junto con otros sectores sociales y populares que también se movilizan en el marco de la semana de la indignación por el incumplimiento reiterado de los acuerdos que este Gobierno ha asumido, el cual no afecta solo los estudiantes, sino a diversos sectores, incluyendo el Acuerdo de paz, cuya implementación también exigimos y respaldamos como estudiantes.

La invitación es para que se abra un gran diálogo nacional que nos permita identificar las principales necesidades del sector educativo para superar el estado de crisis actual y que nos posibilite ponernos a tono con las exigencias y retos que como sociedad asumimos. El próximo semestre (2018-1) tendríamos como punto inicial de llegada de este diálogo un gran Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior ‒ENEES‒para la formulación de un decálogo de las necesidades urgentes a resolver por parte del próximo gobierno y del conjunto de los colombianos. No ha existido sociedad alguna que se haya transformado para bien, si no hizo de la educación una prioridad.

¡Vamos por Educación como Derecho, no más negocio!

¡Ser pilo no paga si lo público se acaba!

¡Ayúdanos a compartir!

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn
Andrés Felipe Salazar

Estudiante de Ciencia Política, Representante Estudiantil al Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia y Secretario General de la Federación de Estudiantes Universitarios FEU-Colombia

Sitio Web: Twitter.com/AndresSalazarUN