LA SALUD: EN LA GUERRA Y SU DESARME HACÍA LA PAZ

Después de la dejación de armas de las FARC-EP, los gestos de paz le corresponden al Estado colombiano, ahora su deber es contribuir a desarmar y desminar la conciencia colectiva de la sociedad colombiana, minada de muerte y barbarie como único e inevitable destino, en un especie de esquizofrenia colectiva que nos reproduce un lugar de preocupante confort, en el que los surcos de nuestra historia patria se han bañado de sangre humilde y campesina por todo nuestro territorio. Esquizofrenia, de la cual intentamos escapar con esta nueva oportunidad para reconciliarnos como sociedad, que nos brinda el acuerdo de la Habana. Para este propósito, es necesaria la desmilitarización de la vida civil en la que nos encontramos aún y de la que no quiere salir el sector políticoque representan los expresidentes Uribe y Pastrana, empeñados en hacer trizas la nueva Colombia que empieza germinar.

Un primer paso en el desarme de las conciencias y de separar la vida civil de la militares apartar de la estrategia militar el acceso a los servicios de salud, una de las grandes deudas sociales que tiene como intención saldar el acuerdo de la Habana con el Plan Nacional de Salud Rural, pactado en el punto uno del acuerdocon el objetivo dellevar salud a las zonas rurales dispersas, como las denomina el gobierno, o la Colombia profunda de la que hablanlas FARC-EP.

La reflexión a priori de la relación de la salud con el conflicto, lleva simplemente areferirse alas afectaciones de orden físico y psicológico dejadas por la confrontación armada para los combatientes y la población civil. Pero está más relacionada de lo que pareciera a simple vista, porque está fue parte de la estrategia en la confrontación militar entre el Estado y la insurgencia, de diferentes maneras,que afectaron a la población civil de las regiones que fueron teatro de operaciones militares, como se puede evidenciar en estos cinco aspectos que se expondrán,y que se espera sean transformados a favor de la salud, la paz y el buen vivir.

Ausencia de infraestructura

El primero,está relacionada con la ausencia de hospitales, centros o puestos de salud con la argumentación utilizada históricamente,según la cual dichos recursos fortalecerían a la insurgenciapues se apropiarían de los recursos e instalaciones destinadas a la atención. Como lo expresó un dirigente campesino, de una de las veredas de la Macarena-Meta, municipio de presencia histórica de las FARC-EP:"Es que lo que nos decían siempre cuando venía alguien del gobierno, es que no se podía invertir porque era zona roja y estaba la guerrilla, ahora ya no tienen disculpa y estamos esperando la inversión".

Esté sin lugar a dudas, es un reto de gran magnitud: cómo llevar los servicios de salud a las poblaciones más apartadas, donde hay ciudadanos que merecen la misma atención digna que cualquiera que viva en la capital de la república. Reto que de seguro generará contradicciones y angustias a los responsables del actual sistema de salud, así el gobierno tenga pensado el nuevo Modelo Integral de Atención en Salud para atender población en zonas dispersas,porque este sistema de salud es dominado por los privados a los cuales no les parecerá rentable ir a estos lugares, pero tampoco los campesinos que dejaron las armas soportaran la no garantía de su derecho y saldrán a disputarlo.

Bloqueos de medicamentos y alimentos

El segundo, relacionado con bloqueos de medicamentos y alimentos a las veredas donde según inteligencia militar estabanlos y las insurgentes, dicha situación afectaría sus condiciones de vida y paralelamente su salud. Esta ha sido una práctica histórica y mantenida hasta hoy, desde los primeros núcleos de resistencia de las FARC en Marquetalia, como lo señala Manuel Marulanda, en una de las acostumbradas asambleas en la que daba instrucciones políticas y militares a los combatientes y a la cual no le perdió nota Jacobo Arenas:

Al mismo tiempo comienza el control de los mercados, inicialmente para descubrir a la gente nuestra que hace remesas para el movimiento y luego para impedir que la gente se aprovisione en cantidad suficiente, previendo el bloqueo económico. Un poco más tarde viene el control total, que impide del todo la entrada de remesas a la región (Marulanda, 2015, pág. 59) .


Este aspecto ha sido uno de los que ha cambiado la vida de las poblaciones en las regiones de conflicto. El Ejército en muchos lugares ha dejado de revisar, manosear y preguntar cuántas libras de arroz, lenteja y frijol lleva cada campesino a su hogar. Se han disminuido los retenes de las carreteras terciarias. Las personas ya pueden llevar sus medicamentos sin ningún tipo de control por parte del Ejercito, porque todo lo que fuera para las veredas tenía la sospecha de ser para la guerrilla y los campesinos eran estigmatizados por vivir en las veredas que fue el refugio de muchos desplazados por trasnacionales, paramilitares y el mismo Estado.

Armas biológicas

El tercer aspecto,se relaciona con las armas químicas y biológicas, que menciona hoy las insurgencia y que también señalaron en sus primeros textos Manuel Marulanda, quien mencionaba sobre las bacteriasarrojadaspor el ejército, "Como nosotros no tenemos aviones ni armas antiaéreas, no tenemos por qué preocuparnos de la aviación. Dejarla…que filme, que tome las fotografías lo que se les antoje, que lance propaganda, bacterias; que gaste presupuesto, que cuanto más gaste, más ligero se va al suelo la oligarquía gobernante". También Jacobo Arenas relataba los efectos que tenían las bacterias sobre los cuerpos de los insurgentes:

Debía inyectar a los compañeros de la guerrilla que esperaba el avance enemigo, siete compañeros más han caído bajo la acción de las bacterias. Tienen viruela negra. Aquí la viruela salió en los pies, especialmente en los talones. Por eso la bautizamos con el nombre espuela de gallo. La gente se pone coja, el dolor es terrible. Casi no se puede andar. Sin duda los mandos militares calculando los efectos de las bacterias, prepararon y llevaron a efecto el asalto (Arenas, 2015, pág. 36).


Este tipo acciones, deben ser reflexionadas de cara también a los proceso de erradicación de los cultivos de uso ilícito, donde todavía algunos sectores siguen clamando la aspersión con glifosato, que es otra forma de hacer la guerra contra la salud de los campesinos. Lo cual ha sido comprobado científicamente que afecta la salud del ser humano y el medio ambiente.

Microchips introducidos en los cuerpos

El cuarto aspecto,parece tomado de relatos de ficción, pero es una realidad de la crudeza y degradación de la guerra: una de las estrategias de las fuerzas militares fue introducir microchips en los cuerpos de los heridos en combate de la insurgencia, que tenían que sacar de sus hospitales de guerra por la complejidad de los procedimientos que debía realizar, como lo relata un guerrillero en una entrevista realizada por Alfredo Molano:

El Ejército empezó a intervenir nuestras redes de apoyo. Infiltraron gente en hospitales y esos médicos aprovechaban estas situaciones para poner microchips en sus cuerpos cuando los operaban. Nos dimos cuenta de que cuando regresaban a los campamentos eran localizados y bombardeados. En los cuerpos de quienes habían salido a tratamiento encontramos los aparatos (Molano, 2016).


Este es uno de los aspectos más escalofriantes, en el que según estas declaraciones de los insurgentes y sus relatos que se vienen recogiendo en procesos investigativos, nos deja reconocer la ignominia de la guerra, donde los profesionales de la salud nos vemos inmiscuidos en estas circunstancias más degradantes de esta guerra inveterada.

Acciones cívico militares y brigadas de salud

El quinto aspecto, está relacionado con las acciones cívico militares o las jornadas de apoyo al desarrollo como las nombra el Ejército Nacional, que han sido usadas para consolidar los territorios donde hacía presencia la insurgencia.El Estado se ausenta con servicio de salud, pero los lleva de manera Esporádica con las Fuerzas Militares para ganar terreno en el marco estratégico del plan de guerra, de quitarle el agua al pez, refiriéndose a alejar a la insurgencia de la población civil. Mientras las fuerzas estatales con la cooperación del comando sur de los Estados Unidos (Orjuela, 2017), intentan congraciarse con las comunidades, para luego solicitar información y construir una matriz de opinión de las bondades del Ejército.

En cuanto a acciones en salud efectuadas por el Ejército como parte del plan integral de consolidación en el caso de la Macarena, se han prestado 7503 servicios de salud a la comunidad como jornadas interinstitucionales, según el balance presentado en 2009 (Mindefensa, 2009) y se ha registrado un aumento en el presupuesto en salud:

En los municipios del Plan de Consolidación Integral de la Macarena (PCIM) se presentó principalmente en los componentes de inversión en vías, salud y justicia, con aumentos del 532, 40 y 462 por ciento, respectivamente. En contraste con este crecimiento, el componente de inversión al sector agrario se redujo en aproximadamente 8 por ciento para estos mismos años (Espinosa, 2007, pág. 24).


Una conclusión que emerge de cara al pos-acuerdo, es que sí estas acciones eran parte del plan de guerra contra las FARC en la región de la Macarena, deben desaparecer las brigadas de salud en el marco de las jornadas de apoyo al desarrolloy dejar la garantía del derecho a la salud al Ministerio de Salud, Secretaría de salud, hospital, Empresas Administradoras de Planes de beneficios y todos aquellos que tendrían la responsabilidad de garantizar una atención digna. Bajo el entendido que somos un Estado gobernado por civiles y el Ejército debe concentrarse en defender la soberanía, la independencia y la integridad territorial como lo reza el mandato constitucional.

Los anteriores sucesos dolorosos relacionados con la salud en la guerra, nos hacen recordar la importancia del momento histórico. Retroceder a la guerra, dolor, muerte y enfermedad no puede ser una opciónpolítica. Hoy tenemos la posibilidad de dejar atrás la violencia política, sacar las armas de la política, dejar de lado a los guerreristas y construir la nueva Colombia moderna, democrática, plural e igualitaria. Un primer paso es garantizar la salud y la vida digna a todos los ciudadanos del territorio nacional. Para eso es necesario que donde antes llegaban bombas, llegue agua potable; donde se sembraba minas y coca, se siembre alimento para nuestra gente; donde antes se quitaba la vida por la tierra, se de tierra para sembrar vida; donde antes se reclutaba para la guerra, se reclute para universidades campesinas o regionales; donde antes se repartían fusiles para quitar vidas, lleguen hospitales para salvarlas.

Referencias:

Arenas, J. (2015). Manuel cuenta las experiencias. En J. Arenas, Diario de la resistencia de Marquetalia (pág. 36). Bogotá: Ediciones Izquierda Viva.

Espinosa, N. (2007). poítica de vida y la muerte, para una gramática del sufrimiento de a guerra en la sierra de La Macanera . Revista de Antropología Iberoamericana, 43-66.

Marulanda, M. (2015). Manuel cuenta las experiencias. En J. Arenas, Diario de la resistencia de Marquetalia (pág. 59). Bogotá: Ediciones Izquierda Viva.

Mindefensa. (2009). Plan Integral de Consolidación de la Macaerna PCIM Concepto y avances. Bogotá: Centro de Coordinación de Acción Integral.

Molano, A. (23 de Octubre de 2016). Médicos y guerrileros . El Espectador, pág. 1.

Orjuela, J. (2017). La salud pública en el plan de guerra contrainsurgente en la Macarena – Colombia. Revista Izquierda, 21-29. Obtenido de http://www.espaciocritico.com/sites/all/files/izqrd/n0071/izq0071_a03.pdf

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