Democracia en vilo. El poder económico del Grupo Sarmiento Angulo

1. Corrupción, neoliberalismo y poder financiero

Contrario a la promesa de los promotores del dogma del libre mercado y del disciplinamiento fiscal, el nuevo modelo de gestión pública que llega a América Latina en el contexto de las reformas de primera y segunda generación de inicios de década de 1990 ha multiplicado por doquier los escándalos de corrupción que, para el caso colombiano, según cifras de la Contraloría General de la República (CGR) gira alrededor de 50 billones de pesos, es decir, 5 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), el 20% del Presupuesto General de la Nación (PGN).

No es extraño que el neoliberalismo se encuentre en el centro del despojo de riqueza a través del robo del erario público en un contexto en que los promotores del Consenso de Washington han afirmado hasta el cansancio que la tercerización de actividades del sector público permitirá que los privados manejen de manera más transparente, eficiente y eficaz los recursos públicos, garantizando así tanto la austeridad fiscal como la promoción de la inversión privada.

Como es natural, el sector privado incentivado por la búsqueda de la maximización de la ganancia ha desarrollado un abanico de acciones, legales e ilegales, para obtener las mejores tasas de retorno a través de los contratos del sector público, independientemente de los costos sociales que esto pueda significar, algo lógico dentro del ABC de la economía política.

Tal como sucedió con la economía y cultura del narcotráfico, la corrupción se expande como un cáncer bajo el amparo del modelo neoliberal bajo el esquema de las privatizaciones, la tercerización de las actividades estatales y de las concesiones donde grupos económicos reconocidos a nivel nacional e internacional aprovechan su músculo financiero para seguir amasando grandes fortunas sobre la base de los impuestos que pagan los ciudadanos y las ciudadanas.

En medio de los escándalos que han aflorado a nivel nacional e internacional se ha logrado ir develando una característica de los grupos económicos que se han beneficiado no solo del actual esquema de gestión estatal, traspasando incluso los límites que impone la legalidad vigente, y que está relacionada con el hecho de que buena parte de estos grupos están ligados a actividades financieras en un contexto en que el principal beneficiado de las reformas neoliberales ha sido –precisamente– el poder financiero.

Para el caso colombiano, dicho poder está representado particularmente por la figura de Luis Carlos Sarmiento Angulo y el grupo empresarial que lleva su mismo nombre –Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo (OLCSA)–, que no solo es hoy el principal grupo económico y financiero del país, sino que además se ha visto envuelto en el mayor escándalo de corrupción continental: Odebrecht.

Sin embargo, el escándalo Odebrecht es solo la punta del iceberg en medio de un proyecto de largo plazo en el que el neoliberalismo ha consolidado al capital financiero, para el caso colombiano, personificado, entre otros, en Sarmiento Angulo, logrando construir una institucionalidad y un proyecto de sociedad a su acomodo.

2. El poder económico del Grupo Sarmiento Angulo

En la década de 1970, a la par que damos cuenta del ascenso de la intelectualidad neoliberal y de los conglomerados económicos, aparecen en escena el poderoso Luis Carlos Sarmiento Angulo (LCSA) y su grupo empresarial.

Como ingeniero civil, Sarmiento Angulo logra vincularse tanto a la construcción de vías, como a la adjudicación de contratos de construcción de viviendas populares con el Instituto de Crédito Territorial y de Infraestructura Vial en la ciudad de Bogotá, donde –gracias al lobby y a las relaciones personales que logra establecer con funcionarios públicos– conoce de primera mano proyectos de urbanización que logra finalmente desarrollar integrando verticalmente la construcción de vivienda con operaciones bancarias de financiamiento en el contexto de la implementación, durante el mandato de Misael Pastrana Borrero, del modelo de financiamiento conocido como Unidad de Poder Adquisitivo Constante (UPAC), en el momento preciso en que el país estaba consolidando una mayoría poblacional urbana. Precisamente, según las estadísticas del Centro de Estudios de la Construcción y el Desarrollo urbano y regional (CENAC), el 60% de los proyectos de vivienda dirigidos en la década de 1970 a capas de ingresos medios en la ciudad de Bogotá fueron administrados por Sarmiento Angulo.

Sobre la base de estas actividades inmobiliarias que integraban financiación y construcción de vivienda bajo el auspicio estatal, en un contexto en que los dineros ilícitos del narcotráfico generaron una economía subterránea ligada a actividades de lavado de activos en los sectores financiero y de la construcción, es que Luis Carlos Sarmiento Angulo logra convertirse al cabo de tres décadas en la persona con mayor riqueza e influencia en Colombia y durante muchos años en una de las cien personas con mayor poder económico en el planeta.

Es precisamente en el contexto del apogeo de la economía subterránea y del ascenso del neoliberalismo que el poder de Sarmiento Angulo se consolida a propósito del proceso de liberalización de las actividades financieras, de privatización de la banca pública y del surgimiento de los Fondos Privados de Pensiones (FPP), y en medio de un creciente endeudamiento del Estado colombiano como consecuencia del proceso de financiarización de la economía nacional.

De esta manera, entre 1994 y 1998 Sarmiento Angulo logró forjar el principal grupo financiero del país conocido como Grupo Aval Acciones y Valores S.A., que controla cerca de 80.500 millones de dólares, vale decir, el 25,5% del PIB.

En suma, los activos financieros del grupo AVAL a septiembre de 2018 ascendían a $270,6 billones, de los cuales $167,6 billones se encontraban distribuidos en $84,5 billones en el Banco de Bogotá, $23,4 billones en el Banco Popular, $34,5 billones en el Banco de Occidente, $13,5 billones en el Banco Comercial AV Villas y $11,76 billones en Corficolombiana. Esto quiere decir que solamente los activos de las entidades de crédito del grupo AVAL equivalen al 16,1% del PIB, es decir, a los recursos del Sistema General de Participaciones que sirven para atender las necesidades de salud, educación y saneamiento básico durante cuatro años seguidos en todos los municipios de Colombia.

Si tenemos en cuenta las cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia, Superfinanciera, a mayo de 2018, las cuales señalan que los activos del sistema financiero representaban $1.625 billones, 153,7% del PIB, de los cuales $615,2 billones pertenecían a establecimientos de crédito, $586 billones se concentraban en la banca y $265 billones correspondían a Fondos de pensiones y cesantías (2018), es posible concluir que las entidades del grupo AVAL controlan el 27,15% de los activos de los establecimientos de crédito y el 38,8% de los activos de los FPP.

En el caso de los activos del Fondo de Pensiones Porvenir, estos ascienden a $103 billones, 9,4% del PIB, con 8.262.139 afiliados, es decir, el 57,6% de los 14.353.548 de personas afiliadas a dichos fondos a septiembre de 2018. La diferencia entre el porcentaje de activos financieros y el porcentaje de afiliados dentro del sector se explica por el 49,49% que corresponde a afiliados inactivos (7.595.912), concentrados en su mayoría en Porvenir.

De esta manera tenemos un consolidado de activos del grupo AVAL que pasó de representar $175 billones en 2013 a cerca de $270 billones en 2018, es decir 100 billones en 5 años, un promedio de $20 billones por año. Así las cosas, los activos actuales del grupo AVAL no solo representan el 25,5% del PIB, sino también un monto superior al Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2019 y más de dos veces los recursos necesarios para la implementación del Acuerdo Final de Paz, según el CONPES 3932 de 2018.

En este contexto hay que advertir que la capacidad financiera de Sarmiento Angulo y su grupo AVAL se ha extendido en términos de la concentración de deuda pública en las manos de sus entidades financieras. Hasta junio de 2018, como se observa en la gráfica 1, el Grupo AVAL logra concentrar el 28% de la deuda interna en TES en manos de establecimientos de crédito.



Además de las actividades financieras, Sarmiento Angulo ha construido un emporio empresarial sustentado en integraciones verticales y horizontales relacionadas con la propiedad de más de sesenta empresas que son manejadas bajo la figura de Holding empresarial a través del grupo AVAL y Corficolombiana. Algunos de los sectores en los que actualmente la OLCSA tiene negocios son los siguientes[1]:

​a. Agroindustria: Inversiones en madera, caucho, palma africana y arroz principalmente a través de la Organización Pajonales. Gracias a Unipalma S.A. se dedica a la palma y el caucho, tiene acciones en Pizano S.A., que es la principal empresa productora de derivados de madera en el país. Estas actividades están concentradas en Tolima, Cundinamarca, Meta y los llanos orientales.

b. Minería e Industria: Tiene acciones en Mineros S.A., que es la empresa que mayor cantidad de oro produce en Colombia, con minas ubicadas en Antioquia, así como en Industrias Lehner que se dedica a la fabricación de ventas de productos de aluminio y Tesicol que produce tejidos y telas sintéticas.

c. Inmobiliario: Es propietario mayoritario de Valora S.A. que se especializa en proyectos inmobiliarios, y tiene acciones en Jardín Plaza, que es el principal Centro comercial de la ciudad de Cali, así como en Construcciones Planificadas que se dedica al diseño, construcción y planificación de proyectos inmobiliarios, como la Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo en Bogotá.

d. Infraestructura: Es propietario mayoritario de Covindes, a cargo de la concesión de la vía Bogotá-Villavicencio, así como de Episol, que a su vez tenía el 33% de la concesión de la Ruta del Sol; tiene la tercera parte de las acciones de Aero-Cali S.A. que administra el aeropuerto de Cali; Panamericana S.A. a cargo de la concesión de la vía Buga- Tuluá- La Paila; a través de Concecol tiene inversiones en la sociedad aeroportuaria de la Costa y en Coviandes, que es dueña de la planta de gas en Neiva, y, finalmente, la tercera parte de los derechos sobre Tibitoc, que opera y mantiene la planta de tratamiento de agua Tibitoc del Rio Bogotá en Cundinamarca.

e. Energía y Gas: Tiene la cuarta parte de las acciones de Promigas, la tercera parte de la Organización Terpel, así como acciones en Gas Natural, y el 80% de GASCOP, una empresa peruana que distribuye Gas Natural y posee acciones en la Empresa de Energía de Bogotá.

f. Financiero: Además del 80% de las acciones del grupo AVAL, cuya situación fue expuesta en renglones anteriores, posee el 95% de Leasing Corficolombiana, el 95% de la Fiduciaria Corficolombiana, el 3,5% de Bolsa de Valores Colombia, el 100% del Banco Corficolombiana Panamá y el 39% de Casa de Bolsa, que es la Comisionista de Bolsa que surgió tras la fusión de las comisionistas del grupo AVAL.

g. Medios de Comunicación: Es propietario del Diario El Tiempo y City TV, el principal medio de comunicación de prensa escrita en el país.

h. Hotelería: Es propietario de Hoteles Estelar y del Grand Hyatt Bogotá.



A propósito de los negocios antes señalados, la riqueza de Luis Carlos Sarmiento Angulo está calculadas en más de 12.000 millones de dólares, cerca de cuatro puntos del PIB, aproximadamente los ingresos del 20% de la población más pobre en el país durante un año.

3. La democracia amenazada

La Organización Sarmiento Angulo ha logrado a través del grupo AVAL construir un capital económico que se ha extendido a otros sectores de la producción y se ha traducido en capacidad de decisión dentro del bloque de poder, teniendo la capacidad de influir de manera determinante no solo en elementos sustanciales de la política económica, sino además en los patrones de dominación ideológica en medio de un régimen de acumulación sustentado en la reprimarización financiarizada de la economía.

La forma en que Sarmiento Angulo extiende su capacidad de dominio hacia el Estado y la sociedad se da en el campo político incidiendo en la elección de funcionarios públicos del más alto nivel dentro del Estado, así como a través de su tanque de pensamiento que es la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), que influye de manera determinante en el manejo de la política macroeconómica.

En el caso de ANIF, si bien en su fundación hacia el año de 1974 reunió diferentes instituciones financieras como alternativa a ASOBANCARIA, desde 1986 se inclinó por convertirse en un centro de pensamiento-gestión dentro de la visión de Sarmiento Angulo, como lo señala el propio Sergio Clavijo (2007).

De esta manera, ANIF se ha convertido un punto de referencia para la intelectualidad neoliberal, al tiempo que con un discurso tecnócrata ha promovido una forma de interpretación de la realidad macroeconómica que no solo se ha posicionado en centros universitarios, sino entre los funcionarios estatales y la clase política nacional en favor del capital financiero, promoviendo así reformas en temas fiscales, tributarios, laborales, pensionales, sociales, de justicia y de comercio internacional, e incidiendo incluso con sus visiones en el conflicto armado y la paz.

ANIF es causa y consecuencia de la tecnocracia neoliberal que ha logrado a través de las puertas giratorias contar con directores e investigadores que se han convertido en ministros, directores del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y presidentes de la República, como sucedió entre otros con personajes de la política nacional: Belisario Betancur, Armando Montenegro, Ernesto Samper, Fabio Villegas, Sergio Clavijo y Alejandro Gaviria.

Pero no solo la visión de Sarmiento Angulo ha llegado al Estado a través de ANIF, también antiguos contratistas y empleados de firmas como Corficolombiana han llegado a un lugar privilegiado de la estructura estatal, como sucede con su abogado de confianza, Néstor Humberto Martínez, Fiscal General de la Nación, hoy envuelto en el escándalo de corrupción más sonado en América Latina: Odebrecht, en el que también está salpicado Sarmiento Angulo por su intervención en la construcción de obras de infraestructura en las que la multinacional brasileña participó de la mano del hombre más poderoso de Colombia.

Sarmiento Angulo constituye el ejemplo por excelencia de lo peligroso que es para la democracia la lógica monopólica del capital, en particular la del capital financiero, que a través del músculo económico construye capital político e ideológico, planteándose como un todo dictatorial que socaba la democracia. Así se evidencia que la lucha frontal contra el capital monopólico financiarizado es una de las mejores formas de disputar la democracia y los derechos de las gentes en el siglo XXI.

Bibliografía

Carrero B., Diego F. (2013). Régimen de acumulación neoliberal y reconfiguración del bloque de poder: la nueva hegemonía de la burguesía financiera a propósito de las llamadas reformas estructurales a finales del siglo XX, el caso de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras en Colombia. Maestría Tesis, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

Clavijo, Sergio (2007). El mercado de las ideas y los centros de pensamiento. El caso de la ANIF. Centro de Estudios Economicos. Bogota: ANIF. Superintendencia Financiera de Colombia (2018a). Actualidad del Sistema Financiero Colombia Mayo de 2018. Dirección de Investigación y Desarrollo. Bogotá.

Superintendencia Financiera de Colombia (2018b). Informe Mensual de los Fondo de Pensiones y Cesantías Septiembre de 2018. Dirección de Investigación y Desarrollo, Subdirección de Análisis e Información. Bogotá.

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Diego Fernando Carrero Barón

Economista, Magíster en Estudios Políticos, con experiencia en investigación económica y social, docencia universitaria y educación comunitaria; actualmente se desempeña como catedrático en la Universidad Nacional de Colombia, la Escuela Superior de Administración Pública y la Universidad Externado de Colombia. Es investigador en política económica y desarrollo urbano-regional en el Centro de Estudios Territorio y Ciudad y asesor de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura – OEI, en temas de paz y planeación.

diegocarrerob@gmail.com

Sitio Web: https://twitter.com/diegocarrerob