Javier Calderón Castillo

El presidente de Colombia, Iván Duque, está padeciendo varias dificultades de gobierno atribuibles a su ‘personalidad conciliadora’ y a su figura eclipsada por el expresidente Álvaro Uribe. La principal estrategia para revertir esas debilidades ha consistido en arrastrar su Gobierno hacia el pasado con anuncios de medidas conservadoras, como el decomiso de las ‘dosis personales’ de marihuana, la intención de imponer cadena perpetua para violadores y la activación de “cátedras de Cívica y Urbanidad en los colegios”